Edificio domótico y edificio inteligente

julio 20 2017

Encontramos diferencias entre viviendas que incorporan algún automatismo y casas inteligentes en las que también existe un matiz en el grado de automatización de los edificios. ¿Edificio domótico y edificio inteligente?

Podríamos pensar que no hay que hablar de los edificios una vez hemos explicado el tema de las viviendas, al fin y al cabo una casa es un edificio. Sin embargo, un teatro, una cárcel y el Pentágono de Estados Unidos también son edificios y cada uno de ellos requiere unos parámetros de confort diferentes, seguridad y gestión muy diferentes del resto, y aún es mayor el abismo si los comparamos con las necesidades de una vivienda normal.

Para empezar, un edificio de oficinas inteligente puede generar la necesidad de gestionar dos mil señales procedentes de sensores repartidos por sus instalaciones y controlar simultáneamente sistemas de luces y de restricción de accesos. Por tanto, los requerimientos de rapidez y eficacia en gestionar estas operaciones serán muy superiores a los de una casa particular, en la que no encontraremos más de una cincuentena de sensores.

La segunda diferencia entre viviendas y edificios se presenta desde el punto de vista funcional. Pongamos por ejemplo la gestión de la climatización en ambos casos; en el edificio de oficinas de antes, los trabajadores seguramente exigirán que se encienda la calefacción apenas empiecen a notar el frío del otoño y el aire acondicionado les parecerá imprescindible en verano, mientras que muchos de ellos no encenderán la de su casa hasta bien entrado el invierno y evidentemente no se instale el aire acondicionado para que abriendo las ventanas ya basta. Por lo tanto, vemos como el confort que es prioritario respecto al ahorro en edificios públicos, pierde importancia en casas de particulares.

Así como sucede con las casas, un edificio domótico no tiene porque ser inteligente, ya que “un edificio domótico es todo aquel que incorpora algún dispositivo domótico”.

Hemos dicho que hay un paso de la domótica en los edificios inteligentes, pero en el que nos basamos para decidir cuando tenemos que aplicar cada término? Hay una serie de requisitos que un edificio inteligente debe cumplir para serlo y, contrariamente al pensamiento de algunos técnicos del sector, no es aplicable este calificativo a un edificio si incumple alguno de los siguientes puntos:

  • Debe integrar todos los sistemas electromecánicos.
  • Debe poder actuar en condiciones ilimitadas.
  • Debe tener memoria y noción temporal.
  • Debe tener capacidad matemática avanzada.
  • Debe ser sencillamente modificable.
  • Debe disponer de capacidad de autocorrección.
  • Debe comunicarse agradablemente con el usuario.

Hay un punto más que en un futuro no muy lejano se considerará imprescindible, y que de hecho muchas viviendas y edificios ya cumplen; es el hecho de que el sistema incorpore las nuevas tecnologías de la información, como Internet. Actualmente hay un sistema diseñado por Microsoft que permite controlar los sistemas de una vivienda desde cualquier ordenador con conexión a la red, así como un sistema de control estandarizado desarrollado por la misma empresa.

Después de este breve análisis de conceptos, una definición correcta sería: Un edificio domótico es aquel dotado de automatismos con el fin de acercarlo al concepto de edificio inteligente.

Un edificio inteligente es una estructura dotada de automatismos agrupados según su función y capaces de comunicarse interactivamente entre ellos y con los usuarios por medio de un sistema técnico. Un núcleo informático coordina y controla todos los sistemas con el fin de mejorar la calidad de vida de los usuarios reduciendo el trabajo doméstico, aumentando su seguridad, racionalizando los diferentes consumos y optimizando los recursos.

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